Retar es el reto

22 Oct

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A principios de mes la revista Cuartoscuro publicó en su versión en línea un texto sobre Itala  Schmelz, recientemente nombrada la nueva directora del Centro de la Imagen (CI). Aunque publicada en la sección de entrevistas, se trata de un artículo panorámico sobre los retos que afrontará la nueva directora, aderezado aquí y allá con algunas declaraciones de su parte. Me queda claro que el texto sirve tres propósitos: dar la bienvenida a la nueva funcionaria, poner a la comunidad fotográfica al tanto de su trayectoria y señalar públicamente, o al menos en el espacio de la opinión pública, los retos a los que se enfrentará su gestión. Este último propósito de alguna manera implica que Cuartoscuro se nombre a sí misma, portavoz de la comunidad fotográfica mexicana; planteamiento que no me molesta, aunque sí me disgusten las conclusiones que de ello se derivan.

Novillero Carlos Rodriguez

Santiago Serrano

No sé si Cuartoscuro sea la mejor revista de foto a nivel nacional, pero me queda claro que, de entre las que merecen tal nombre, es la de mayor distribución y la que tiene una trayectoria más sólida. Celebro su perenne accesibilidad y su vocación de equidad (entre géneros, tendencias, autores, etc.). Por ello me alarma el conservadurismo que palpita a lo largo de toda la entrevista, pues si ésta es realmente vocera de las inquietudes fotográficas actuales, andamos muy poco actuales quienes formamos parte del gremio.

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Para empezar, por más acertada que me parezca la decisión de Schmelz de poner orden en la casa antes que nada, ello no puede considerarse, a ninguna escala, parte de un proyecto cultural. Pienso que es importantísimo realizar una reestructuración administrativa como la que propone, y concluir, lo antes posible, las obras de remodelación del recinto. Pero la primera acción se trata de una reforma organizativa y la segunda de una acto de elemental justicia arquitectónica. Aplaudo su decisión por impulsar que el CI vuelva a tener el estatus de dirección de CONACULTA, al mismo nivel que la Cineteca o Fonoteca, pero ello no es más que una reivindicación. Reivindicación certera, necesaria y justísima, pero reivindicación al fin y al cabo; la cual además no le corresponde esgrimir a ella, a pesar de que a ella le toque su ejecución. Todos nosotros, quienes integramos el gremio y permitimos que un escaño inferior fuera asignado a la fotografía por debajo de otras disciplinas, debimos desde hace tiempo escocer a las autoridades culturales en torno a ese tema.

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Claudia Hans

También me parece acertada su vocación por dar continuidad a los proyectos (educativos, museográficos y/o culturales) de probada efectividad que el CI ha mantenido durante tantos años; pero precisamente en este punto es dónde empieza a ponerme incómodo el texto. A partir de ahí, y salvo una breve mención al cruce de la foto con otras disciplinas o medios, el artículo se pone peligrosamente conservador. No quiero ser malinterpretado, no niego la aplastante pertinencia de su actual programa de trabajo y del papel que Fotoseptiembre y Luna Córnea, por mencionar algunos proyectos del CI, han jugado en la cultura nacional. No niego nada de esto. Pero hoy, no basta.

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Bertha Cervantes

Acabar con el desmadre, poner fin a las obras, satisfacer reivindicaciones y asegurar más de lo mismo, no es un reto. Será una chinga y será bastante, pero no será suficiente. No pretendo de ninguna manera tener la arrogancia de decir que sí debe de hacerse o cómo es que sí deben de plantearse las agendas culturales. También me parecería absurdo pensar que, con poco menos de un mes en el puesto, Schmelz esté en posibilidades de presentar una propuesta concreta e innovadora de cómo es que debe vivir la fotografía nacional. No es mi punto, ni me atreveré a hacer tales declaraciones refugiado detrás de la pantalla.

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Roberto Tondopó

Y es que el punto, no es Schmelz, ni el CI, sino nosotros. El reto no es de ella, sino nuestro. Estoy seguro de que, respaldada en su trayectoria, Schmelz podrá en pocos meses articular una agenda atractiva para todos los que integramos el medio fotográfico. Pero el verdadero reto, está en nosotros como comunidad cultural, en que logremos reformular nuestro vínculo con la institucionalidad para satisfacer nuestras necesidades. Por ello las conclusiones del artículo en Cuartoscuro me parecen peligrosas por conformistas. Pensar que el reto está en volver a la normalidad, es una solución mediocre. El reto es cómo una comunidad cultural, logra relacionarse con las autoridades para que ambos se adecuen a las circunstancias actuales. ¿Cómo lograremos abrirle espacio a las artes digitales? ¿Cómo reestructuraremos la educación en la realidad multipantallas? ¿Aún vale la pena un sistema centralista como el actual o conviene plantearse una salida como la del Sistema Nacional de Fototecas? Todas estas preguntas y más, son y serán el reto; siempre y cuando quienes integramos la comunidad fotográfica mexicana, lo convirtamos en tal cosa: retar es el reto.

*Todas las imágenes de este texto fueron tomadas del sitio del Centro de la Imagen.

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Condensar la desazón

17 Sep

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Sucio de pobreza, un niño mira al suelo y extiende con la mano izquierda la bandera mexicana que sostiene con la derecha. La imagen fue tomada el pasado 12 de septiembre en la colonia “18 de octubre”, un asentamiento irregular con más de 15 años de antigüedad, una de las zonas más marginales de Matamoros, Tamaulipas. Ese mismo día, el autor Gastón Saldaña subió la imagen a sus cuentas de Facebook, en dónde acumuló, en tan sólo tres días, casi cuatro mil likes y doce mil compartidos. A pesar de conocer al autor, no llegué a ella por su perfil,  sino por los muros de múltiples amigos, familiares y conocidos facebookeros.  La imagen era presentada por todos ellos como una especie de condensación de un sentimiento generalizado o por lo menos bastante común: una especie de desazón patria que va desde el sutil desencanto al encabronamiento iracundo.

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A pesar de su aparente ubicuidad, dicho sentimiento pertenece a un grupo muy concreto de mexicanos: aquellos molestos por la situación nacional. Una descripción tan ambigua se justifica únicamente por la enorme diversidad de fenómenos que cualquiera podría nombrar como componentes de nuestra debacle, desde las reformas energética, educativa y fiscal, hasta la silenciosa continuidad de la guerra contra el narco. Por supuesto, no todos quiénes integramos este grupo valoramos de la misma manera los fenómenos mencionados; sin embargo todos nosotros reaccionamos a ellos animados por la costumbre, impulsada por nuestro añejo nacionalismo, de considerar que septiembre es “el mes de la patria”. En semejante contexto, el éxito de la imagen es fácil de explicar.

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Más allá de las circunstancias actuales, la fotografía cuenta con diversos elementos que favorecen su efectividad.  En términos de iluminación y composición tiene una precisión envidiable. Digo precisión y no perfección, pensando que no existe tal cosa como la elaboración perfecta de una imagen, sino decisiones más o menos pertinentes según el objetivo del autor. Por otro lado, cuenta con una alta calidad estética, cuyo perfil o personalidad NO es la del documentalismo tradicional. Aquí podemos ver tonos, texturas y contrastes característicos del HDR, más usuales en las puestas en escena con fines publicitarios o comerciales.

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La imagen tiene varios guiños interesantes. El niño parece extender la bandera para arroparse con ella, remitiéndonos al heroico suicidio de Juan Escutia. Más allá de la risible fábula que son los Niños Héroes en la Historia Nacional, lo cierto es que la imagen del heroico cadete que se arrojó al vacío, ha permeado profundamente en nuestros valores personales asociados a lo heroico, lo patrio y la relación entre ambos conceptos. Este niño nos recuerda ese sacrificio, que en su caso parece ineludible y obligado, forzado por la miseria económica.

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Voluntaria o involuntariamente, el gesto del niño también tiene una fuerte semejanza con otro de los grandes sacrificados siempre presentes en la mentalidad nacional. No puedo evitar ver en esos brazos extendidos y en la cabeza gacha, la imagen de Jesús de Nazaret. A pesar de la supuesta laicidad nacional  y de la existencia de los millones de mexicanos que no practicamos ningún tipo de culto, debemos aceptar que muchos de los valores, costumbres y prácticas consideradas como “nacionales” guardan fuertes vínculos con el ejercicio del catolicismo. El asociar la infancia con la esperanza y el pensar la prosperidad futura condicionada al desarrollo exitoso de los niños de hoy, son ideas emanadas de la parte cristiana de la Biblia. Me parece que estas dos ideas están presentes en una gran parte de quienes se sintieron tocados por esta imagen.

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Hay algo más que encuentro interesante en la fabricación de esta foto: en su cuenta de Facebook, algunas horas antes de publicar la imagen, Saldaña anunció “salgo a tomar fotos me voy con una bandera de México y a ver que sale!”.  Este gesto me recuerda inevitablemente aquellos efectuados por Yevgeni Jaldéi y Joe Rosenthal, en sus fotografías de Berlín e Iwo Jima respectivamente. Ambas imágenes han recibido fuertes críticas históricas por su calidad de puestas en escena, lo cual contrasta con la lectura de la foto que nos ocupa. Aquí el montaje es evidente y no parece molestar en lo absoluto a ninguno de los lectores de la fotografía. La foto es a sabiendas fabricada y, a los ojos del espectador, ello no le resta en absoluto ningún tipo de calidad informativa.

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Esta fotografía fue muy bien recibida por un buen número de consumidores de imágenes. En este texto quise evidenciar cómo su éxito se dio a pesar de, o gracias a que, no cumple con los cánones del documentalismo tradicional. No es foto directa, no fue difundida por medios masivos de comunicación y no se alinea con las normas estéticas de la imagen documental más usual. El resto de imágenes que ilustran este artículo forman parte del trabajo de Saldaña en la colonia “18 de octubre”, con todas ellas logra condensar la desazón que se ha vuelto tan usual para muchos de nosotros.

Que no panda el cúnico o la supuesta falsedad de la fotografía de Paul Hansen

14 May

Entierro en Gaza, Paul Hansen, 2012

El día de hoy el periódico Excélsior publicó una nota en donde asegura que es falsa la fotografía con la que el sueco Paul Hansen obtuvo el galardón 2013 de World Press Photo. Hoy mismo la prestigiada asociación holandesa emitió un comunicado en donde pone fin a las especulaciones y aclara su postura ante el asunto.

La indignación y el debate sobre la posible falsedad de la imagen, surgieron entre nosotros a gran velocidad. Con la misma rapidez debiera ahogarse, pues con los puntos sobre las i’es, no hay más tema que discutir; sin embargo, tiendo a pensar que esto no sucederá. La nota de Excélsior apareció por la mañana y a lo largo de todo el día he podido ver su reproducción en redes sociales acompañados de socarrones “tenía que ser!” y molestísimos “que le quiten el premio!!!”. Aunque desde las 13:00 hrs (aprox.) el comunicado de WPP está disponible en línea, este ha sido mucho menos reproducido que las notas difamatorias hacia Hansen.

Me preocupa que a pesar de los graves errores de la nota de Excélsior, la mayor parte de los integrantes de nuestro gremio se quedaron únicamente con lo más básico y amarillista de la nota: “Paul Hansen editó la fotografía superponiendo hasta tres instantáneas en una sola para impresionar a los jueces y llevarse el premio.” ¿A qué tipo de errores me refiero?

1) La nota es absolutamente tendenciosa. Yo no creo en la objetividad, me parece que en cualquier acto humano hay implícita una toma de postura y que no puede escribirse, ni fotografiarse, sin imprimir una huella personal en la obra final. Aunque no creo en la objetividad, si creo, y espero y deseo, la imparcialidad. Ésta no es otra cosa que la noción de justicia más elemental, la voluntad de otorgar a todas las partes, en un dilema irresoluto, la misma oportunidad para expresar su punto de vista. La nota de Excélsior no lo hace, no menciona en ningún momento las aclaraciones previas de Hansen ni de WPP e incluso omite que, en la misma ceremonia de premiación, el fotógrafo admitió haber manipulado la imagen.

2) La nota utiliza inapropiadamente lenguaje técnico con el fin de reafirmar su postura. Con frases como “a foto en RAW fue complementada en tres tiempos distintos” o “se modificó la imagen por regiones en Photoshop” da la impresión de sustentar con sólidos argumentos la falsedad de la imagen, sin embargo, para el público en general estas frases significan muy poco. El comunicado de WPP explica detenidamente como, aunque estas afirmaciones son ciertas, ello no implica la modificación sustancial del contenido de la imagen.

3) La nota tiene un pésimo sustento de fuentes. Está basada en el artículo publicado por una escuela virtual de periodismo, que a la vez se fundamenta en un blog que utiliza como fuentes el blog personal de un perito. Adicionalmente afirma hechos completamente falsos como que Hansen se rehusó a entregar el archivo RAW o que WPP anularía el galardón.

Cualquiera que hubiese reparado en estos errores, desconfiaría de manera natural y casi en automático de la nota, sin embargo casi ninguno de nosotros se detuvo a reflexionar sobre la información proporcionada y simplemente la dimos por cierta por provenir de un medio de renombre nacional o por ser enunciada por un grupo de expertos (argumentum ad verecundiam). Como integrantes del gremio fotográfico, ya sea como creadores, teóricos, curadores o espectadores, nuestro deber es mantener una postura crítica ante cualquier argumento que se nos presente. Si no podemos hacerlo ante la discusión del trabajo de uno de nuestros colegas, ¿cómo esperamos hacerlo ante otros temas?

La llegada de las vigas

5 Abr

 

Soy una pieza de limado acero.
Mi borde irregular no es arbitrario.
Duermo mi vago acero en un armario
que no veo, sujeta a mi llavero.
Hay una cerradura que me espera,
una sola. La puerta es de forjado
hierro y firme cristal. Del otro lado
está la casa, oculta y verdadera.
Altos en la penumbra los desiertos
espejos ven las noches y los días
y las fotografías de los muertos
y el tenue ayer de las fotografías.
Alguna vez empujaré la dura
puerta y haré girar la cerradura.

 

Jorge Luis Borges

 

[Este museo no será más que eso: una nueva llave para abrir puertas a otros mundos]

Dormir con judas

8 Mar

El 24 de febrero de 1955 en Barcelona nació Peter Ameisenhaufen, un naturalista alemán dedicado a la clasificación taxonómica de exóticas especies. Ese mismo día, en esa misma ciudad española, nació el coronel Ivan Istochnikov, cosmonauta soviético desaparecido en medio de la Guerra Fría. También vio la luz el reportero que desenmascaría a los monjes de Valhämonde, el arqueólogo descubridor del hydropitecus, el fabricante de googlegramas, el fotógrafo y el teórico Joan Fontcuberta.

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Ganador del Premio Hasselblad de este año, él es todos y uno. Fontcuberta es un hombre que no aterriza fácil en ninguna categoría. Camaleón incansable, transita entre la imagen, el texto y las artes performáticas, fungiendo como curador o estudioso cuando no como creador y personaje. Activo desde hace más de 30 años, su trabajo se ha dedicado a explicar las relaciones que como personas, comunidades y sociedades establecemos con la fotografía; particularmente en el vínculo entre la verdad y la imagen fotográfica, el cual aprendimos a pensar como inevitable.

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A esa lectura casi forzosa, esa mirada que socialmente convertimos en natural, la llama el beso de judas, saliva bebida con los ojos que en amoroso gesto nos traiciona. Se nos ha ofrecido como cierto y verdadero lo falso y mentiroso, como congénito lo inoculado; Fontcuberta nos confronta con la percepción y perspectiva construida desde el nacimiento mismo de la fotografía. Desde Hippolyte Bayard hasta Cindy Sherman, muchos autores han cuestionado esa idea, pero pocos desde tantos frentes distintos. Su multiplicidad no radica en la cantidad de proyectos, sino en la variedad de papeles desempeñados y en la capacidad de ir más allá de la imagen fotográfica incursionando en terrenos cercanos al performance para convertir al medio, al espectador, a los dispositivos de interacción e incluso al imaginario colectivo, en parte de la obra.

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Fontcuberta creó al taxónomo Peter Ameisenhaufen descubridor de múltiples y fantasiosas especies. Como fotógrafo elaboró imágenes de bestias híbridas, bautizándolas con la nomenclatura de Linneo. Puliendo delicadamente cada detalle visual, nos muestra a las criaturas en movimiento, en su estado salvaje, interactuando con el falso científico. No se quedó ahí. Elaboró dibujos anatómico-descriptivos de los animales, montó un imaginario gabinete de trabajo, redactó día a día los diarios de viaje del viajero nonato y mediante conjuros taxidérmicos se hizo con los cuerpos de las especies descritas. Todo esto lo exhibió en el Museo de Historia Natural, anunciando con bombo y platillo su magna burla del poder que conferimos al matrimonio de la fotografía y el museo, cuestionando artística y humorísticamente la supuesta validez del conocimiento científico.

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En otro proyecto infiltró en una reserva geológica de la Alta Provenza, varios fósiles de sirenas, bautizándolas como hydro pitecus. Apoyándose en las abundantes leyendas locales, obligó a los espectadores a confrontarse con la paradoja de aceptar como verdad un ser y un hecho mitológicos, simplemente por estar validados por la arqueología moderna. De vocación siempre pedagógica, Fontcuberta no inventa para engañar; no oculta, devela, diciendo mentiras para contar verdades. De manera similar se condujo al autorretratarse como el coronel Ivan Istochnikov (traducción rusa de su nombre) para el proyecto Sputnik. En dicha ocasión se dedicó a narrar la vida de un astronauta ruso, caído en desgracia en plena carrera espacial, perseguido por el poder y desaparecido misteriosamente.

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Pocos escriben tan bien con la luz, como con la tinta y las principales obras de Fontcuberta, El beso de judas y La cámara de Pandora, son ya libros fundamentales para entender el panorama de la fotografía después de la fotografía; a él debemos también la elaboración del Decálogo postfotográfico. Fiel a los planteamientos de sus textos, ideó los googlegramas. Se trata de fotografías icónicas de nuestro tiempo, reconstruidas como mosaicos de imágenes descargadas de google. Para ello el autor ideó un software que le permite integrar el mosaico únicamente con fotografías que responden a cierto criterio de búsqueda. Con ello cuestiona las lecturas monolíticas que realizamos de las imágenes más relevantes de hoy, reafirmando el papel de las lecturas polisémicas en el universo digital.

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El reconocimiento obtenido, la validación internacional por el llamado nobel de la fotografía, es un premio a su versatilidad camaleónica y, por lo mismo, una reconocimiento a todas las disciplinas, perfiles y maniobras de quienes pertenecemos al mundo de la imagen. El premio constituye un desafío a las concepciones tradicionales de la fotografía y redefine al autor del mundo audiovisual, como un ser necesariamente polifacético y multidisciplinario. Ya sea como fotógrafo, como curador, teórico o especialista del fraude, Fontcuberta devela y exhibe nuestra devoción fotográfica, nuestra pasión desmedida y religiosa por un mecanismo de comunicación que erigimos en mecanismo de verdad. Con cada imagen, texto o montaje, nos muestra el beso de Judas que transformamos en caricias pródigas y cotidianas. No bastó un sólo beso, preferimos dormir con Judas. Enhorabuena por un reconocimiento tan merecido y por las implicaciones futuras que esto tendrá en el mundo de la imagen.

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Festejando a Santa Cecilia

23 Nov

Tengo fuertes tendencias sibaríticas. Me vuela y apasiona todo lo que produce placer y dedico importantes momentos de vida a entregarme a él. Quizás por ello paso tanto tiempo escuchando música. Música de todos tipos, rock, pop, corridos, lenta, sencilla, música gorda, salada, tonta o bajita, música de todas formas que escucho desde que me amanece hasta que logro echarme de nuevo en la cama.

 

Dado que este blog está dedicado a la fotografía he decidido dedicar una entrada hoy, día de música, a la unión entre ambas. Según la tradición cristiana, este día nació Santa Cecilia, mártir romana que murió cantando cuando los esbirros del césar trataron de asfixiarla en los hornos de su casa. En honor a ella se nombró el 22 de noviembre día de la música y su figura fue consagrada como patrona de los músicos.

 

Siendo ese el caso, les dejo aquí unas pocas canciones sobre la fotografía. Siendo este mi blog, elegí únicamente mis favoritas, acompañadas de una breve explicación. Espero que las disfruten.

 

“Into the lens” de la leyenda británica Yes. Es una hermosa analogía entre el acto fotográfico y el amor. Pareciera inspirada en las ideas de Susan Sontag, para quien tomar una fotografía es siempre un afán por adueñarse de algo. Aquí puedes leer la letra.

 

 

“Pictures of Lily” de The Who. Una hermosa canción que habla de como todo lo fotografiado se vuelve eterno, a la vez inmortal y atemporal en un simulacro de papel emulsionado.  Aquí puedes leer la letra.

 

 

“Camera talk” de Local Natives. Me fascina por evidenciar hasta que punto la fotografía ha permeado en nuestras vidas. Frente a los grandes momentos de nuestras vidas, nos detenemos, cerramos el obturador de nuestras pestañas y recordamos fotográficamente.  Aquí puedes leer la letra.

 

 

“El retrato de Manuela” de Chava Flores. Mi favorita porque habla de mi tema de investigación, la fotografía coloquial. En ella la foto es entrega, reliquia de la vida cotidiana, más que de la posesión de Sontag, hablamos de la apropiación. Aquí puedes leer la letra.

 

 

Para cerrar les dejo una canción cursi y boba, pero linda. Tres adjetivos que creo que pueden aplicarse a millones de fotos en nuestros álbumes familiares o en nuestros perfiles de facebook. Los dejo con “Kodachrome” de Paul Simon.

 

 

 

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Guernica en Oriente Medio

17 Nov

Picasso en Oriente Medio

En los últimos días el conflicto en Gaza se ha intensificado. Dentro del infierno que es todo conflicto armado, en el noveno círculo habitan y se reproducen quienes han vuelto las armas contra los civiles.

En 1937 Pablo Picasso pintó la hermosa Guernica, como protesta ante el despiadado ataque a la población civil por parte de los ejércitos fascistas.

Hoy en día formamos parte de la Revolución Digital, conociendo imágenes de todo el mundo, breves momentos después de haberse producido. Hoy en día los conflictos siguen vivos y los inocentes mueren tan cruenta y tan abundantemente, como a principios del siglo pasado. Esta imagen fue realizada completamente con un Iphone 4s, a partir de una de la fotografías más difundida del conflicto en los últimos días (pueden verla al dar click en la imagen). Que quedé aquí como protesta y como un modesto homenaje a Picasso, artista que nos mostró el poder de la imagen para alzar la voz.